
Es una ocasión para celebrar. El Estado de Israel cumple 60 años. Un Estado construido desde las cenizas se ha convertido en un país pujante y democrático. Un pueblo que tuvo que defenderse de los ataques arteros de vecinos hostiles, que se resistían compartir frontera con un país de libertad, con igualdad de oportunidades y donde la distribución de la renta fuera equitativa.
La comunidad judía debe sentirse contenta de los logros conseguidos, aunque no debe pensar que todo se ha logrado. Debemos hacer oír nuestra voz de apoyo a Israel, ya que (aunque parezca increíble) hay grupos políticos y terroristas que aún hoy niegan el derecho de existencia de un Estado democrático.
Se debe avanzar ahora para lograr una paz duradera con los vecinos árabes, siempre teniendo en cuenta la seguridad y la integridad territorial de Israel. Estoy convencido que Israel deberá marcar los pasos a seguir en Oriente Medio, ya que la paz solo se logrará incluyendo y permitiendo una convivencia de todos, independientemente de su credo. Sin embargo, no debemos tener una postura naïve.
Quienes luchamos por una sociedad abierta sabemos que todavía queda mucho camino por seguir. Todavía existe la lacra del antisemitismo, que más o menos explícito, planea sobre la política exterior de algunos países europeos. Debemos presionar para que los gobiernos europeos tomen una postura más activa en defensa de Israel, que es (casi) el único estado democrático de la región.
Hoy más que nunca celebremos el 60 aniversario de la independencia de Israel, recordando el pasado y mirando hacia el futuro con soluciones innovadoras, para poder lograr lo que el himno de Israel dice con sentidas palabras "to be a free people in our land, the land of Zion and Jerusalem"
Chag Sameach.
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