No estamos en 1946. Han pasado 62 años desde aquel slogan de campaña, pero parece que a algunos políticos argentinos les resulta redituable recurrir a la división y al despretigio para ganar. Las viejas antinomias del pasado no se han superado en la Argentina. Braden o Perón, peronistas y antiperonistas, radicales personalistas y antipersonalistas, azules y colorados, el pueblo y la oligarquía, etc, etc.
El peligro de estas dicotomías es su simplificación extrema. El gobierno busca enfrentar a "los argentinos", al "pueblo" con "el campo", como si las personas que trabajan en el campo fueran ET. La realidad es que en "el campo" hay situaciones bastante heterogéneas. No es lo mismo un productor sojero de la pampa húmeda que un productor ganadero en Santiago del Estero. Tratamos igual a lo desigual. Pero en la Argentina mediocre, todo vale para seguir en el poder. Simplifiquemos, dividamos y sigamos aprovechando una coyuntura favorable. De reformas estructurales, ninguna. ¿Para qué?
Las retenciones a las exportaciones, que no son más que un impuesto encubierto, tiene -al menos- una legalidad discutible. Lo que es discutible en las mismas es que nuestra Constitución exige que los impuestos sean establecidos por ley, que además debe iniciarse en la Cámara de Diputados, como representacion del pueblo. En forma flagrantemente inconstitucional los legisladores han delegado en el Poder Ejecutivo la potestad para fijar las retenciones. Para añadir más inri al asunto, estamos ante una retención del 40-44%. Teóricamente, el artículo 17 de la Constitución Nacional garantiza el derecho de propiedad. En qué porcentaje será considerado confiscatorio el gravamen. Debemos pensar que además de las retenciones, los productores deben pagar IVA, impuestos a las ganancias y tasas locales.
El gobierno CK (no es Calvin Klein, sino Cristina Kirchner) quiere convencer y autoconvencerse que esta haciendo una politica progre, con redistribución del ingreso, etc. Sin embargo no ha cambiado ni un ápice la lógica de poder de los años 90. Tanto criticar a los "neoliberales" y a la postre hace lo mismo, con otro nombre.
El ex-senador Rodolfo Terragno expresó hace poco "Las retenciones afectan al grande, al mediano y al pequeño. Las retenciones perjudican a las provincias. Las retenciones son una variante de la tablita, o de la convertibilidad...si usted se dedica a producir, y exporta sus productos, paga retenciones; pero si usted se dedica a especular financieramente y exporta intereses, no paga ni un centavo de retención”.
En definitiva, estamos ante una muestra más del gatopardismo vernáculo. Hasta cuándo la gente seguirá creyendo estos espectáculos?
miércoles, 2 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario