lunes, 13 de octubre de 2008
¿Es deseable una España federal?
¿De qué hablamos cuando nos refererimos al federalismo? El vocablo federalismo viene del látin fedus, que significa pacto, confianza recíproca. Es un acuerdo entre partes que se reconocen como iguales y que sobreponen sus intereses particulares a un interés común, dejando ciertas funciones en un gobierno central, llamado gobierno federal. En general, las competencias cedidas en exclusiva al gobierno central son las de política exterior, defensa y politica económica (entendida como política monetaria y fiscal). Los componenetes del estado federado, todo y reconocerse anteriores al estado federal y depositarios primarios de las competencias emanadas de la voluntad popular, están todos en pie de igualdad. En este sentido, en Estados Unidos se reconocen como iguales tanto Massachusetts (que es una de las 13 colonias que se emancipó de Gran Bretaña) como Hawaii (que es el último estado en incorporarse a la Unión, en 1959).
El federalismo tiene la virtud de estar compuesto por dos fuerzas comtrapuestas y a la vez complementarias. Por un lado, es una gran fuerza de composición: las partes se unen para formar un todo diferente y mayor a la suma de sus partes, reconociendo una voluntad común de pertenecer. Por otro lado, el federalismo es una gran fuerza de descomposición, que reconoce la diversidad entre sus componentes, permitiendo que la identidad común sea acompañada de una identidad local. Estas dos indentidades no son rivales, sin más bien, simbióticas.
En España, la Constitución de 1978 reflejó los condicionantes de la época y estableció un sistema sui generis de gobierno unitario con transferencias asimétricas y a la carta de competencias a las autonomías. Esto ha llevado a que, en la práctica, no todas las autonomías tengan las mismas competencias, complicando de manera adicional el reparto de tributos entre territorios. Además se han creado regímenes fiscales "particulares" y el reconocimiento de comunidades "históricas", dando la sensación de crear un status superior de algunos sobre otros.
El verdadero estado federal exige que sus componentes renuncien a sus privilegios "históricos" o a recibir una mención especial como "nación", "nacionalidad", "comunidad histórica" y similares, así como establecer un régimen fiscal común para todo el territorio sin perjuicio de los tributos que, en uso de sus atribuciones, imponga cada comunidad autónoma.
El federalismo como sistema es deseable, combina las fuerzas centrífuga y centrípeta que hace de muchos uno, sin uniformar sensibilidades, haciendo de todo el Estado la casa de todos.
Una España federal es deseable. La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Una España federal es posible?
jueves, 9 de octubre de 2008
On the international financial crisis
martes, 17 de junio de 2008
¿Ahora expulsamos a los inmigrantes legales?
Analicemos la medida.
Desde un punto de vista económico es un desastre. Se promete a los inmigrantes que vuelvan a sus paises de origen que se les pagará el importe del paro que tengan acumulado. ¿Cuál es la lógica económica del seguro de desempleo? Por un lado proveer al desempleado un colchón, un medio de subsistencia para que tenga las necesidades básicas cubiertas. Por otro lado, y de forma menos altruista, es que la demanda agregada (la de toda la economía) no se sienta tan resentida en caso de aumento del desempleo. Este tipo de política que se financia con un porcentaje del salario de los trabajadores suaviza los ciclos de la economía haciendo las caídas menos duras y las subidas menos pronunciadas. Sin embargo, si lo que hacemos es transferir esos recursos al exterior, lo que haremos es quitar dinero de nuestra economía. Es decir que esa potencial demanda que pueden generar los parados vía seguro de desempleo se esfuma y se va al exterior, a financiar aumento de demanda agregada de terceros países. Por tanto, primera conclusión: la medida carece de lógica económica.
Desde un punto de vista político es una medida perniciosa. ¿Qué mensaje damos a la sociedad? En realidad a los que han hecho los deberes y están como inmigrantes legales y pagan sus impuestos, les damos una palmadita en el hombro y les echamos (el ministro dirá eufemísticamente que les invitamos a irse). En cambio, nos quedaremos con los inmigrantes ilegales, que no contribuyen a la seguridad social ni al IRPF, ya que su condición no lo permite.
Una política migratoria sin ningún sentido, ni político ni económico, fruto del oportunismo y la insensatez de unos políticos a los que les queda grande el cargo que ocupan.
viernes, 30 de mayo de 2008
El PP en su laberinto
A pesar de los intentos de Mariano Rajoy de dar un vuelco en la estrategia del Partido Popular, y llevarlo hacia el centro, dejando de lado las posturas intransigentes que han signado los últimos 10 años, las voces de los halcones del partido siguen haciéndose oír ¿Por qué el PP sigue atrapado en esa estrategia ?¿Es creíble que Rajoy, que ha sido funcional a política de crispación durante 2 campañas electorales, pueda gestionar un cambio de rumbo?
A la primera pregunta cabe responderla desde la psicología cognitiva. En general, los seres humanos tenemos una aversión al riesgo y tratamos de eliminar nuestras pérdidas. Sin embargo (como ha mostrado el premio Nobel Daniel Kahneman), cuando razonamos una estrategia, muchas veces erramos, producto de un sesgo que se produce por sobreestimar nuestras habilidades (o posibilidades). Por ejemplo, la mayoría de nosotros cree que conduce el coche mejor que el promedio, siendo esto falso por definición: no podemos ser todos mejor que el promedio! Pongamos un ejemplo: Supongamos que nos dan a elegir entre dos alternativas. Alternativa A: una pérdida segura de 800 euros. Alternativa B: un 90% de probabilidad de perder 1000 euros y un 10% de probabilidad de no perder nada. Claramente, al opción A es estadísticamente superior (el valor esperado de la pérdida en la alternativa B es de 900 euros). Sin embargo, experimentos realizados en diversos países del mundo reflejan que la mayoría de la gente prefiere la alternativa B. La gente prefiere evitar una pérdida segura, aún a costa de que puede perder más dinero en la otra alternativa. La gente tiende a sobreestimar sus posibilidades: dirá “yo soy mejor y seguro que no pierdo nada”.
¿Qué tiene que ver este experimento con la situación del PP? Los líderes que han sido los abanderados de la crispación saben que es muy costoso aceptar el cambio en forma voluntaria. Sería reconocer que han estado equivocados durante la última década. En cierto modo sería reconocer la razón a “los otros”. Es una pérdida segura. Sin embargo, si ellos plantan cara y siguen apostando por una posición dura durante esta legislatura, pueden perder más (quien gane en el congreso, tendrá la autoridad para prescindir de quienes no considere pertinentes para la ‘nueva etapa’). También puede pasar que quien resulte ganador sea un ala más afín a la línea dura. En cuyo caso, no habrán perdido nada. Por tanto, la postura de los “halcones” del PP es perfectamente entendible desde este punto de vista.
A la segunda pregunta que habíamos planteado al inicio de la nota, cabe contestarla con un rotundo no. Mariano Rajoy es un heredero del ‘ancien régime’ que aceptó mansamente las tesis de los halcones y que, luego de varios años, ha visto que no funcionaba, que la crispación no tracciona la suficiente cantidad de votos como para formar gobierno. Este pragmatismo repentino hace que la gente pueda ver este cambio como oportunista y, por tanto, no creíble. Cuando un partido grande cambia de rumbo, lo debe hacer con nueva gente. Así ha pasado históricamente en los partidos Demócrata y Republicano en Estados Unidos y con los partidos Conservador y Laborista en el Reino Unido. Las primeras figuras cambian, aunque permanecen las segundas y terceras líneas, de modo que la transición se pueda realizar de forma armoniosa.
jueves, 8 de mayo de 2008
La república del revés
miércoles, 2 de abril de 2008
Braden o Perón.
El peligro de estas dicotomías es su simplificación extrema. El gobierno busca enfrentar a "los argentinos", al "pueblo" con "el campo", como si las personas que trabajan en el campo fueran ET. La realidad es que en "el campo" hay situaciones bastante heterogéneas. No es lo mismo un productor sojero de la pampa húmeda que un productor ganadero en Santiago del Estero. Tratamos igual a lo desigual. Pero en la Argentina mediocre, todo vale para seguir en el poder. Simplifiquemos, dividamos y sigamos aprovechando una coyuntura favorable. De reformas estructurales, ninguna. ¿Para qué?
Las retenciones a las exportaciones, que no son más que un impuesto encubierto, tiene -al menos- una legalidad discutible. Lo que es discutible en las mismas es que nuestra Constitución exige que los impuestos sean establecidos por ley, que además debe iniciarse en la Cámara de Diputados, como representacion del pueblo. En forma flagrantemente inconstitucional los legisladores han delegado en el Poder Ejecutivo la potestad para fijar las retenciones. Para añadir más inri al asunto, estamos ante una retención del 40-44%. Teóricamente, el artículo 17 de la Constitución Nacional garantiza el derecho de propiedad. En qué porcentaje será considerado confiscatorio el gravamen. Debemos pensar que además de las retenciones, los productores deben pagar IVA, impuestos a las ganancias y tasas locales.
El gobierno CK (no es Calvin Klein, sino Cristina Kirchner) quiere convencer y autoconvencerse que esta haciendo una politica progre, con redistribución del ingreso, etc. Sin embargo no ha cambiado ni un ápice la lógica de poder de los años 90. Tanto criticar a los "neoliberales" y a la postre hace lo mismo, con otro nombre.
El ex-senador Rodolfo Terragno expresó hace poco "Las retenciones afectan al grande, al mediano y al pequeño. Las retenciones perjudican a las provincias. Las retenciones son una variante de la tablita, o de la convertibilidad...si usted se dedica a producir, y exporta sus productos, paga retenciones; pero si usted se dedica a especular financieramente y exporta intereses, no paga ni un centavo de retención”.
En definitiva, estamos ante una muestra más del gatopardismo vernáculo. Hasta cuándo la gente seguirá creyendo estos espectáculos?
domingo, 20 de enero de 2008
El Partido Popular busca consolidar el voto conservador
Del sondeo realizado por Metroscopia (publicado en El País del 20 de enero) podemos extraer varias conclusiones. La eleccion de Manuel Pizarro como segundo de lista por Madrid es una jugada hacia adentro del partido. Es decir, el PP cierra filas en torno al discurso de sus "Halcones". Con esto, el PP se excluye en la búsqueda del voto centrista, indispensable para ganar las elecciones. El PP ha decidido no ser partido de gobierno, pero será un partido unido, cohesionado y homogéneo en la oposición. La radicalización no le hará perder ningún voto. En todo caso, dejará de ganar votos de centro. Pero eso no importa, si el objetivo es estar en la oposición. En el caso particular de Cataluña, el discurso más radical del PP puede hacerle ganar algunos votos, que había perdido en manos de Ciutadans (especialmente explotando el trillado tema de la lengua).